BOLETIN DEL 19 DE ENERO DEL 2013

 


INFORME DE ACTIVIDADES DE LA ASOCIACION DE RADIOEXPERIMENTADORES DEL ESTADO DE VERACRUZ A.C. "AREVAC"

 

Los sueldos en la UNAM: Toda una definición
Juan Pablo Roiz

No debe ser fácil llegar a ser Investigador Emérito de la UNAM en la máxima categoría –la que obtiene mayor reconocimiento nacional e internacional-, detrás de ese logro es fácil imaginar que existe una larga carrera de estudio, privaciones, dedicación desinteresada a la ciencia y a la transmisión de conocimientos… Para mi gusto, es un tanto ingrato que ese Investigador Emérito –el mejor pagado de toda la UNAM, una de las mejores cien universidades del mundo al decir del serio estudio del The Times londinense- reciba una remuneración mensual de sólo 13,785 pesos con 36 centavos.

Tampoco debe ser fácil llegar a ser Rector de la UNAM, pero el camino para llegar a esa meta es bastante diferente que el que siguen los investigadores eméritos. El puesto de Rector de la Maximísima Casota de Estudios, todos lo sabemos, es político. Mientras el futuro investigador lee, confronta datos, hace experimentos, revisa resultados, se mantiene al tanto de los avances mundiales en su terreno específico de estudio, cursa estudios de maestría y doctorado, da clases, califica exámenes, explica a los alumnos, comprueba o desecha hipótesis, el futuro Rector se labra su futuro en antesalas de oficinas gubernamentales, en comidas de relaciones públicas, en fatigosas conversaciones telefónicas con don Fulano o con don Zutano para que se sumen a su causa… Carreras diferentes, destinos diferentes. El señor Rector gana mensualmente casi diez veces más que el Investigador Emérito de máxima categoría. El rector gana al mes 134 mil 738 pesos con 90 centavos, netos.

La información de las remuneraciones en la UNAM es reveladora de cómo funciona ese negocio, para decirlo coloquialmente. Para empezar hay cuatro “castas” diferenciadas entre el personal de esa universidad:

“Académicos”. El que más gana en ese estrato es el Investigador Emérito mencionado, ese es, en términos de remuneraciones, el más alto pináculo al que uno puede llegar si tiene la mala puntería de dedicarse a eso. Repitamos, el sueldo mensual es de 13,758 pesos con 36 centavos. Si uno apenas empieza su carrera académica en la UNAM y es, digamos, sólo “Profesor Asociado, categoría AMT” el sueldo mensual es de 4 mil 104 pesos con 23 centavos.

“Puestos de base”. En esta clase tenemos una amplia variedad de trabajos, desde el de “peón” (sueldo mensual de 2 mil 896 pesos con 21 centavos) hasta el de profesionista con estudios de posgrado de nivel máximo, así dice la información oficial, que percibe al mes 8 mil 509 pesos con 75 centavos. Hay de todo, desde jardineros (3 mil 909 pesos con 30 centavos) hasta secretario bilingüe (3 mil 994 con 59 centavos), pasando por operador de máquina registradora en tienda (4 mil 71 pesos con 16 centavos). Que un profesionista con posgrado en la UNAM ni siquiera gane lo doble que un cajero (eso es “operador de máquina registradora en tienda”) no deja de ser llamativo. (¿Cuál será el mensaje detrás de esto que nos quiere enviar la UNAM?, ¿estudiar mucho o muchos años no conviene?)

“Puestos de confianza”. Nos vamos acercando al cielo, pero todavía no llegamos. Aquí tenemos, por ejemplo, que un asistente ejecutivo –lo que quiera que eso signifique en términos prácticos- percibe al mes 6 mil 557 pesos con 49 centavos (es decir: más que un profesor de enseñanza media superior de categoría ATC, que gana 6 mil 349 pesos con 79 centavos; pero recordemos que los “académicos” son otra casta y no precisamente la mejor remunerada).

“Funcionarios”. Este es, a todas luces, el Olimpo. La Universidad puede funcionar sin académicos, sin telefonistas, hasta sin operadores de máquina registradora, pero ¿funcionar sin funcionarios? ¡Imposible! El mismo nombre lo dice: ¿Qué hace un funcionario?, pues hace funcionar toda la maquinaria. Me imagino que por eso, en sentido literal, entre los puestos de “Funcionarios” la UNAM contempla el de Primer Oficial de Máquinas que gana mensualmente la bonita suma de 15 mil 550 pesos con 72 centavos. Y es que ésa sí es chamba –con compromiso de 48 horas a la semana- y no andar haciendo investigaciones o dando clasecitas. Otro puesto de funcionario, pero más bien modesto (en términos de remuneración) es de “Supervisor de Escuelas Incorporadas” con un salario ligeramente inferior al de un Investigador Emérito de máxima categoría, sólo 12 mil 321 pesos con 70 centavos. Una bicoca si se compara con la remuneración que recibe al mes un “Delegado” (¿de qué o de quién?, ¡quién sabe!, la información oficial no lo especifica) que es de 29 mil 408 pesos con un centavito de pilón. A estas alturas, el investigador se estará preguntando por qué fue tan tonto de dedicarse a la ciencia y a la enseñanza y por qué no invirtió su esfuerzo y su tiempo en ser “Delegado”. Pero no nos apresuremos que apenas estamos en las inmediaciones del Olimpo. ¿Quién fuera, por ejemplo, Secretario Particular del Señor Rector?, para embolsarse al mes 97 mil 243 pesos con 50 centavos, a cambio de la fatigosa tarea de llevarle la agenda al señor Rector, tomarle los recados telefónicos, enlazarlo con el diputado Zutano o con el senador Perengano, verificar que estén hechas las reservaciones de avión y de hotel, torear al impertinente que insiste en obtener una cita para entrevistarse con el señor Rector y tantas cosas más, como guardar en su secretarial pecho los secretos de su jefe (por eso se llaman secretarios). Estas tareas, desde la óptica de la UNAM –que se refleja en las remuneraciones- ¡son siete veces más valiosas que las que desarrolla un Investigador Emérito con las máximas calificaciones!

A lo mejor yo no entiendo, pero me parece que esta estructura de estratos y de salarios nos dice mucho más de lo que valora la UNAM el estudio y la investigación que mil discursos. ¿O no?

www.transparencia.unam.mx


ASOCIACION DE RADIO EXPERIMENTADORES DEL ESTADO DE VERACRUZ A.C.
PRESIDENTE. FCO JAVIER RAMIREZ OROZCO XE1P 2009-2013.

WWW.AREVAC.ORG
" SE TU MISMO "